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Entorno natural en el que se desarrollan las actividades

Cuenta una leyenda gallega, que cuando Dios creó los tres ríos que nacen en la lucense Serra do Xistral (Eume, Landro y Masma) les prometió que el primero que llegase al mar conseguiría un hombre cada año.

Los otros dos ríos traicionaron al Eume, que se rezagó en su búsqueda del mar. Al darse cuenta de la traición aceleró su marcha enfurecido a través valles y montes y consiguió llegar primero. A lo largo de esa cuenca, un abrupto valle de profundas gargantas y empinadas laderas, hoy se extiende una de las joyas ecológicas de Galicia: el parque natural de las Fragas do Eume.

Con paisajes que parecen sacados de un sueño. Una locura vegetal de abedules, castaños, robles y helechos que alimentados por las aguas del río Eume sirven de morada a corzos, zorros y tejones. El bosque esconde además otras dos joyas, los mosteiros de Caaveiro y Monfero.

El Golfo Ártabro

Lo llamativo del título viene quizás dado por la dificultad de escribir un artículo ya no sólo sobre las Rías Gallegas – Altas y Bajas – sino sobre las primeras en particular. Los 300 km. de costa que ocupan desde la desembocadura del río Eo en Ribadeo (Lugo) al Cabo Finisterre (La Coruña), comienzo de la Costa de la Muerte, podrían hacer demasiado aburida y tediosa la lectura del mismo. Hemos preferido pues segmentar la costa gallega y enfocarnos área por área, artículo por artículo, para sacar más provecho a nuestras experiencias.

En concreto, este primer artículo recorre lo que el historiador Otero Pedrayo denominó el Golfo Ártabro, es decir las 4 rías comprendidas entre La Coruña y Ferrol: La Coruña, Betanzos, Ares y Ferrol. Al igual que comentábamos antes La Coruña por sí sola y sus alrededores – incluyendo sus playas cercanas desde las de la ciudad hasta Sada y sus zonas de interior – al igual que Ferrol – la ciudad y toda la zona al norte de la misma hasta llegar a Cedeira – merecerán otro artículo individualizado por lo que nuestro recorrido, esta vez, partirá de Betanzos, en el interior, acercándose a la costa por las Fragas del Eume y continuando por Puentedeume, Cabañas, Ares y Mugardos.

Cómo llegar y dónde alojarse:

Después de tanto enfocar el tiro debemos dar indicaciones de cómo llegar a la zona. Hoy en día las opciones son múltiples y de lo más cómodo ya que tanto los aeropuertos cercanos – La Coruña y Santiago – como las autopistas y autovías permiten acceder a la zona cómodamente. Pese a que uno pueda desplazarse en avión consideramos imprescindible disponer de un coche con en el que moverse por la zona desde un punto base donde alojarse. Y aquí, las opciones son múltiples, tanto si uno prefiere un alojamiento urbano – La Coruña o Ferrol - como rural – múltiples casas rurales han sido inauguradas recientemente en toda la zona – sin descartar la opción de alojarse en alguno de los pueblos marineros de la zona, más que recomendable tanto por su encanto como por su comodidad a la hora de desplazarse.

De esta manera creemos que Puentedeume o Cabañas pueden ser los sitios idóneos, por su ubicación y posibilidades, para desplazarse por la zona. Comentaremos posteriormente las distintas posibilidades de alojamiento en los diferentes lugares por los que uno se puede decantar.

El recorrido:

Betanzos

Comenzamos nuestro recorrido por Betanzos, con origen romano – Flavium Brigantium – pero con esplendor medieval, habiendo sido una de las ciudades más importantes de Galicia en dicha época. Precisamente el conjunto histórico-artístico de Betanzos está marcado por dicha época y en especial por el desarrollo del gótico gallego. Recomendamos dar un paseo por Betanzos, conociendo sus callejuelas y visitando su legado artístico, en especial sus iglesias, entre las que destacamos la de San Francisco y la de Santa María.

Adicionalmente es Betanzos un lugar que conserva sus costumbres y fiestas más emblemáticas: la Feria Franca Medieval en el mes de Julio y las Fiestas de San Roque en Agosto con la suelta anual del mayor globo aerostático del mundo y las dos giras de Os Caneiros, grandes fiestas lúdico-gastronómicas en barcazas que surcan el Río Mandeo.

Es Betanzos, igualmente, un lugar donde disfrutar del buen comer. Destacamos 3 sitios de cocina tradicional que destacan en especial:

La Penela (Rúa Ferradores 21 / 981 773 127), situado en el centro de Betanzos, en una zona porticada de soportales tan típicamente gallegos, es un restaurante que ha sabido explotar sus platos de toda la vida a la vez que ha incrementado sus estándares de calidad en cuanto a ambiente y servicio. Pulpo á feira, tortilla de Betanzos, carne asada, pimientos de Padrón, etc. son nuestras recomendaciones para una comida o cena que no dejará el estómago vacío. Ha sido tal el éxito del sitio que dos establecimientos han sido abiertos en La Coruña, en la céntrica Plaza de María Pita y en Madrid, en la calle de Infanta Mercedes. Y el precio, más que conveniente, entorno a los € 25 por persona.

La Casilla (Avenida de Castilla 90 / 981 770 161), un poco más alejado del centro – recomendamos ir en coche – pero con una cocina tradicinal del estilo de La Penela. Quizás menos esmerado en cuanto a servicio pero de igual o mejor calidad que el anterior. Destacamos especialmente su tortilla de patatas pero sin descartar carnes y hortalizas, todas gallegas y de una calidad superior al igual que otros platos según temporada, como los callos o el caldo gallego. El precio se sitúa en el entorno de los € 20 por persona.

Mesón Pulpería Pirri (Valdoncel 3 / 981 772 703), conocido popularmente como La Pulpeira, muy céntrico y como no, destacable por su pulpo á feira, todo un manjar. Adicionalmente, mariscos y pescados según disponibilidad, en un sitio muy peculiar, en una antigua casa de piedra con un comedor pequeño pero con mucho encanto en el piso superior. Recomendamos igualmente sus postres caseros. El precio es ligeramente más elevado que los anteriores, entorno a los € 35 – 40 pudiéndose incrementar según la elección de algún que otro marisco.

De camino a Puentedeume

Una vez dejado atrás Betanzos y sus exquisiteces recomendamos proseguir el camino hacia la zona del Eume por la carretera N-651. La misma nos llevará en paralelo a la Autopista del Noroeste, relativamente reciente, permitiéndonos realizar paradas en pueblos y playas muy recomendables. En toda la zona, la costa no se parece en nada a otras zonas de Galicia ya que no es muy acantilada y curiosamente, toquemos madera, mucho menos desarrollada urbanisticamente hablando.

La primera parada que recomendamos es en el Puente del Pedrido. Dicho puente tuvo su origen en el pasado siglo y fue el principal puente para acceder a La Coruña para el tráfico procedente de la zona de Ferrol. Debajo del mismo se ubica la Playa del Pedrido, típica playa de ría, quizás el mejor lugar desde donde divisar el puente y por qué no, disfrutar de la misma.

Desde la zona del Pedrido recomendamos dirigirnos hacia Miño, un pequeño pueblo cuya playa es lo más destacable. Una enorme playa – su nombre es de hecho el de Playa Grande – con una zona dunar previa y poco resguardada del viento. Recomendamos un paseo por su paseo marítimo o por la misma playa, si bien lo desaconsejamos en verano por la inusual – por lo de la zona en la que se ubica – pero real saturación de gente que sufre la misma.

Para seguir el camino y desde la misma playa aconsejamos tomar la carretera que transcurre pegada a la costa y que nos llevará a Puentedeume. Playas como las de Perbes – más conocida por albergar en sus proximidades el chalet de veraneo de D. Manuel Fraga y haber sido testigo de importantes decisiones políticas en nuestro país – o la de Ber son las que nos encontraremos en el camino. En la primera de ellas, un restaurante de toda la vida, El Pinar (ver aquí nuestro artículo), ofrece muy buena cocina gallega en un ambiente nada sofisticado pero con unas vistas envidiables de la playa de Perbes.

Ambas muy parecidas, playas de mar abierto, con un oleaje importante, en lugares normalmente poco frecuentados y que poco más tienen que ofrecer que sus bonitas playas y sus vistas de las ría de Betanzos y de Ares.

Pontedeume y sus alrededores

Puentedeume, hoy más conocido por Pontedeume, es el municipio más representativo de la zona. Fundado como villa en el S. XIII, Puentedeume combina la tradición medieval con el encanto del típico pueblo marinero de la costa gallega. El nombre del pueblo viene dado por el río Eume que siguiendo su recorrido por las Fragas do Eume desemboca en el Océano Atlántico.

Empecemos pues nuestro recorrido por las Fragas do Eume, uno de los alicientes de la zona. Fraga, que en gallego significa bosque, y en concreto Fragas do Eume se aplica al conjunto de enormes bosques que se ubican en esta zona. Se trata de un ecosistema único, cuya fauna y flora obviamos describir porque bien merecería un artículo al margen, y posiblemente uno de los conjuntos de bosques más impresionantes de todo el arco atlántico europeo. Las Fragas merecen ser objeto de una visita exhaustiva. Se ubican en las cercanías de Puentedeume a las que se puede en coche o bien en bicicleta o incluso andando para los más aventurados. Tanto se decante uno por un medio u otro, desde hace tiempo, el coche se debe abandonar llegado un cierto punto de inmersión en el bosque. Desde allí se debe proseguir a pie y descubrir el encanto de una zona única a los pies del río Eume, cuya agua normalmente helada, puede invitar a más de uno a darse un chapuzón. Otras opciones de recorrer las Fragas son la bicicleta o los recorridos a caballo, opción relativamente novedosa pero que goza de un gran encanto.

En las cercanías de las Fragas destacamos varias joyas arquitectónicas como los Monasterios de Caaveiro y Monfero, ambos románicos y que pretenden en estos días recuperar el esplendor del pasado tras años de cierto abandono. La experiencia de visitarlos en medio de este majestuoso paisaje resulta única. Igualmente, el Castillo de los Andrade, el mejor punto desde donde observar la desembocadura del Río Eume en el Atlántico con la villa de Puentedeume al fondo. Una de las ramificaciones de la familia Andrade, desde Fernán Pérez de Andrade, al que se le concedió el señorío de la villa en el S.XIV, ha marcado la historia de Puentedeume y toda su área de influencia.

Hablando de los Andrade volvamos a Puentedeume donde su monumento más emblemático es la Torre de los Andrade, una torre ubicada en el centro del pueblo, muy cercana al mercado. Puentedeume es un pueblo típicamente marinero. Pequeño en extensión, las barcas del puerto explican por sí mismas el marcado acento marinero de la villa. Desde el puerto a la Iglesia de Santiago, en lo más alto, pequeñas calles en cuesta configuran el marcado carácter de Puentedeume, lleno de vida, desde sus pequeños negocios artesanales a sus tascas y bares repletos de gente. Ubicado en una de las calles más empinadas, el Ayuntamiento, y junto a él una placita central donde se ubican terrazas donde disfrutar de un buen aperitivo al aire libre.

El pueblo goza de una vida muy activa durante el año pero particularmente los sábados, cuando tiene lugar el famoso “Feirón“, una especie de mercado al aire libre en las calles del pueblo, en donde encontrar desde ropa a productos de la zona – miel, queso, etc. – pasando por todo tipo de productos artesanales. Adicionalmente, el veraneo – meses de Julio y Agosto, predominantemente – llena de vida y animación a Puentedeume, unido a las fiestas patronales en el mes de Septiembre, las conocidas como Festa das Peras.

Otra de las características de Puentedeume es el puente sobre el río Eume en plena desembocadura y que nos acerca al municipio contiguo: Cabañas o Cabanas. Cabañas es por antonomasia la playa de Puentedeume si bien pertenece a otro municipio. Cruzado el puente comienza un paseo marítimo enorme que discurre en paralelo a la Playa de Cabañas, una playa única, con un complejo dunar y un pinar antesala de esta playa ubicada en plena desembocadura del Eume. Precisamente por ello, uniéndose la temperatura del río que desemboca en el Océano y la calma de sus aguas, hace que las aguas del mar que baña la playa no sean precisamente las más cálidas de la zona. Cabañas es una zona más residencial, con apenas negocios y restaurantes en sus aledaños y que únicamente ve afectada su calma durante los meses de verano. Al final de la misma se ubica el Club Marítimo La Penela, actor principal en la vida social de Cabañas, fundamentalmente durante los meses de verano.

En cuanto a las prometidas recomendaciones de alojamiento y habiendo determinado que Puentedeume o Cabañas son los mejores sitios para visitar la zona, destacamos varias opciones. Dentro de los hoteles nos encontramos con el Hotel Sarga, recientemente remodelado y situado en Cabañas, contando incluso con piscina, algo impropio en la zona; el Hotel Iberia, más modesto y económico, al final de la playa de Cabañas y para quien busque ubicación sacrificando otros servicios; y finalmente el Hotel Eumesa, en Puentedeume, mejor ubicado si se pretende hacer mucha vida en el pueblo y menos en la playa. Al igual que el Hotel Iberia, un hotel correcto sin muchas pretensiones.

La opción de alojarse en las proximidades de las Fragas do Eume tiene mucho encanto. Recientemente se han abierto alojamientos rurales de una calidad y un encanto fuera de lo normal en esta zona como la Casa do Castelo de Andrade, elegida como una de las mejores casas rurales de España, una auténtica maravilla para quien busque relax, buen servicio y comodidad. Adicionalmente, el Hotel Fraga do Eume, el cual destaca por su oferta de servicios de todo tipo y por ser un hotel prácticamente a estrenar.

Y estando en la zona y habiendo hablado tanto de turismo el apetito se ha nos ha abierto. Surgen varias opciones, de tapeo o de mesa y mantel, en Puentedeume o en los alrededores. Empezando por Puentedeume y su tapeo destacamos que es todo un aliciente para el que visita la villa esporádica o periódicamente. Nosotros nos decantamos por varios sitios de toda la vida y en los que la oferta gastronómica es quasi idéntica. La tradición del tapeo al mediodía o caída la noche es una gran tradición en Galicia que alcanza el esplendor en Puentedeume, particularmente los fines de semana y en verano. Comenzamos el recorrido por dos sitios céntricos: Zas (Travesía Real, 2 / 981 432 802) y Compostela (Rúa Real, 19 / 981 430 161). Son dos sitios pequeños que habitualmente cuentan con mesas o barriles de vino a modo de mesa situados en la calle – en especial el Compostela aprovechando su resguardo porticado – particularmente en verano. En el Zas destacaríamos sus raciones o medias raciones de chipirones, berberechos, mejillones, raxo – carne de cerdo – con patatas, pimientos de Padrón y pulpo á feira así como del marisco que pueda ofrecer según disponibilidad, percebes o nécoras, normalmente. Del Compostela, su tortilla y su carne asada, si bien el menú se asemeja bastante al del Zas. Adicionalmente y más alejado del centro, en la carretera que sigue la costa camino de Ber y de Perbes, la pulpería Os Cen Pasos (Avenida de Villanueva, 22), especializada en pulpo á feira pero que ofrece también mejillones, zamburiñas, raxo con patatas y una tarta de queso que no dejará indiferente a ninguno. El presupuesto del tapeo en cualquiera de los sitios mencionados, muy asequible, no llegará nunca a los € 20 por cabeza.

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